Desde que Broadcom completó la compra de VMware a finales de 2023, muchas empresas han visto cambiar de forma importante sus condiciones de licencia: fin de las licencias perpetuas, paso a suscripciones y paquetes que no siempre encajan con lo que realmente usan. Como consecuencia, Proxmox VE se ha convertido en la alternativa que más organizaciones están evaluando.
Proxmox VE es una plataforma de virtualización de código abierto basada en Debian, KVM y contenedores LXC, con gestión web, clúster, alta disponibilidad, Ceph y ZFS integrados. Pero migrar una plataforma de virtualización no es solo convertir máquinas: afecta a la red, al almacenamiento, a las copias y a la forma de operar. Esta es la secuencia que recomendamos.
1. Inventario: qué tienes realmente
Antes de diseñar nada, hay que saber qué se va a mover:
- Máquinas virtuales, sistemas operativos invitados y versiones.
- CPU, memoria y disco asignados frente a lo que realmente consumen.
- Dependencias entre máquinas y con servicios externos.
- Funcionalidades de VMware en uso: vMotion, DRS, HA, vSAN, snapshots, plantillas, redes distribuidas.
- Software licenciado por hardware o ligado a identificadores de la máquina virtual.
- Sistema de copias de seguridad actual y su compatibilidad con Proxmox.
Este inventario determina el tamaño del clúster y detecta las máquinas que necesitarán un tratamiento especial.
2. Diseño de la plataforma de destino
Las decisiones importantes se toman aquí:
- Clúster: Proxmox usa Corosync para el quórum. Con tres o más nodos el clúster es mucho más robusto; con dos, hace falta un dispositivo de quórum externo (QDevice).
- Almacenamiento: Ceph para almacenamiento distribuido e hiperconvergente, ZFS local con replicación, o almacenamiento compartido existente por NFS o iSCSI. Cada opción tiene implicaciones de rendimiento, red y alta disponibilidad.
- Red: separar tráfico de gestión, Corosync, almacenamiento y máquinas virtuales. Corosync necesita baja latencia y conviene darle un enlace dedicado o redundante.
- Copias: Proxmox Backup Server ofrece copias incrementales con deduplicación e integración nativa, aunque muchas soluciones de backup de terceros ya soportan Proxmox.
3. Elegir el método de migración
Hay varias formas de mover máquinas desde VMware:
- Asistente de importación de ESXi. Desde la versión 8.2, Proxmox VE incluye un asistente que se conecta a un host ESXi y permite importar máquinas virtuales directamente desde la interfaz web.
- Exportación OVF y
qm importovf. Útil cuando se trabaja con exportaciones. - Conversión de discos con
qemu-imge importación conqm importdiskpara casos concretos.
# Ejemplo: importar un disco VMDK convertido a una VM existente (ID 120)
qm importdisk 120 servidor-app.vmdk local-zfs
Sea cual sea el método, conviene eliminar los snapshots de VMware antes de migrar y apagar la máquina de origen durante la copia final para garantizar la coherencia de los datos.
4. Preparar los sistemas invitados
Es la parte que más problemas da si se improvisa:
- Windows: instalar los drivers VirtIO antes de la migración. Una estrategia segura es arrancar primero con el disco en SATA, instalar los drivers y cambiar después a VirtIO SCSI.
- Linux: revisar que el initramfs incluya los módulos VirtIO y tener en cuenta que el nombre de las interfaces de red puede cambiar.
- VMware Tools: desinstalarlas tras la migración e instalar el QEMU Guest Agent.
- Direcciones MAC y licencias: documentar las MAC de origen si algún software depende de ellas.
5. Piloto, oleadas y vuelta atrás
Nunca migres todo de golpe. Un plan realista:
- Piloto con máquinas poco críticas para validar el procedimiento, los tiempos y los drivers.
- Oleadas agrupadas por dependencias, no por orden alfabético.
- Ventanas acordadas con el negocio para cada oleada.
- Criterios de validación definidos de antemano: qué comprueba el equipo de sistemas y qué comprueban los usuarios.
- Vuelta atrás: mantener la máquina de origen apagada, pero intacta, hasta confirmar que todo funciona.
La máquina de origen es tu seguro. No la elimines hasta que la de destino haya pasado un ciclo completo de uso real, incluidos procesos nocturnos y de fin de mes.
6. Después de la migración
Una vez migrado, queda trabajo para que la plataforma sea operable a largo plazo: configurar alta disponibilidad y sus reglas, programar y probar las copias, monitorizar nodos y almacenamiento, documentar procedimientos y valorar la suscripción de Proxmox para el repositorio empresarial y el soporte del fabricante.
En resumen
Migrar de VMware a Proxmox VE es perfectamente viable y, para muchas empresas, supone una reducción importante de costes. El éxito depende de un buen inventario, un diseño adecuado de clúster, red y almacenamiento, la preparación de los sistemas invitados y una ejecución por fases con vuelta atrás. Si estás valorando el cambio, un análisis previo de tu entorno te dirá qué esfuerzo real implica.
